Proyecto Karken – hacia una interculturalidad bilingüe

El proyecto Karken, pensado junto con la Modalidad Intercultural Bilingüe de Santa Cruz. Al fondo de una palabra tehuelche, el cerro Chaltén.

Este proyecto (Karken), que puede verse en esta página, fue financiado por el Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), el Fondo Nacional de las Artes, el Consejo Provincia de Educación de la Provincia de Santa Cruz, el Consejo Federal de Inversiones y Aonek Cine (como consta en su página web).

Proyecto Karken

Se trata de un corto de animación basado en un texto (oral) en aonekko ‘a’ien o tehuelche, que viene llamado, desgraciadamente, “narrativa” en vez de mito. No es fácil definir un mito, pero podemos considerarlo un relato importante para un pueblo (como la Biblia para los cristianos, como la fundación de Roma para los antiguos romanos, como el cruce de los Andes del Ejército de San Martín para los argentinos). Tan importantes son estos relatos que se preservan, de modo casi inmutable, de generación en generación. Es un poco más fácil definir “narración”, un género literario que incluye chistes de gallegos, un partido de fútbol narrado por TV y el noticiero de la mañana, entre otros tipos de textos. En fin, el proyecto es una animación sobre un mito tehuelche, “la creación del invierno”. Sin embargo, y a pesar de que se ve que el trabajo estaba bien avanzado, nunca se terminó.

Este trabajo necesitó autenticar la identidad tehuelche con una “narración” (como ellos la llamaron) antigua, relatada por Ana Yebes en los años ’60, que fue documentada por el lingüista Jorge Suárez, y posteriormente analizada formalmente por Ana Fernández Garay. También otros antropólogos estudiaron estos relatos que contó Ana Yebes, y aumentaron de esa forma su prestigio.

Acá puede verse un avance de la obra :

Proyecto Karken, relato animado sobre un mito tehuelche: la duración del invierno

Este proyecto es un buen ejemplo de cuál es la idea de lengua que tenía el grupo de expertos que idearon el “Proceso de Revitalización de la Lengua Tehuelche“: una idea definida desde afuera, fija, “ancestral“. A pesar de contar con la voluntad y el apoyo de Dora Manchado, poco importaron sus proprios relatos, poco importó su propia lengua.

Tal vez cuando se pensó en el Proceso de Revitalización de la Lengua Tehuelche, los expertos soñaron con tehuelches que recitaran estos textos junto al fuego en invierno. En este cuadro, poco tenía que decir Dora Manchado. Sus relatos no importaron. Tampoco importó su lectura de aquellos relatos (“esas cosas me las contaba mi mamá para hacerme reír un rato”). La lengua, escuchada con un fondo musical que ahuyenta la risa, y con imágenes de “antiguos tehuelches” que avanzan por la estepa es usada para reforzar esa idea de “patrimonio ancestral”. No es de extrañar, entonces, que pocos tehuelches de hoy se hayan querido identificar con ese estereotipo lingüístico que acaricia lo sublime y está destinado al fino paladar de los expertos. ¿Cómo competir con esa voz de abuelita de cuentos que tenía Ana Yebes? ¿Con qué fuerza se opone una anécdota sobre un wachen que quedó atrapado dentro de un balde de grasa a un relato sobre – ¡nada menos! – que el origen del invierno?

Esa descalificación de los hablantes es la base del trabajo de muchas iniciativas de recuperación lingüística. El Estado y sus científicos proclaman que prácticamente ya “no quedan” hablantes de tehuelche. Algunos de ellos quieren colaborar “para que la lengua no se pierda“, ¿y en vez de usar dinero y recursos humanos para escuchar lo que tienen para decir, se usan para “rescatar” un texto de hacía casi 50 años? ¿Cómo explicar que interesarse por una lengua se parece más a interés e interacción que a revivir zombies?

Ka:rken recibió, tanto como la “revitalización del tehuelche”, mucho apoyo institucional. En el siguiente video los autores nos cuentan cómo se estaba realizando el proyecto. Más allá de dos detalles insignificantes (en la Patagonia no hay “ñandúes”, y no se dice karkén), se nota un gran trabajo – un trabajo bonito, una gran pasión y dedicación. No de tehuelches, si no de gente que se ocupa de cine (algo que no nos parece nada de malo, por supuesto). A pesar de estar tan lejos de la lengua tehuelche, lo que se ve es muy lindo – y no se sabe por qué el trabajo no se terminó.

explicación del trabajo sobre el video de animación Ka:rken
En algún momento vi mi propio nombre en esta lista, o en alguna parecida. Es el privilegio de los “expertos”: apenas fui llamado a colaborar con la Modalidad Intercultural Bilingüe de Santa Cruz en el llamado PRLT, sin que yo supiera prácticamente nada del tehuelche, me ofrecieron didactizar este texto (porque era considerado “auténticamente tehuelche”). Preferí ayudar a esas dos personas que asistían a los encuentros a que aprendieran a contar cómo se llamaban, a preguntar cómo estás, y también a decir “la puta que los parió”. No me arrepiento.

Por supuesto que no se trata de criticar un trabajo de rescate, ni un bonito trabajo artístico. Lo que llama la atención es que haya sido promovida dentro del marco del programa estatal de “revitalización lingüística” del tehuelche. No se entiende en qué podría beneficiar a este objetivo, ni cuál es el rol de los tehuelches que figuraban como colaboradores, en especial, el de Dora Manchado. Ya que la lengua tehuelche es el objeto principal de esta iniciativa, es importante reflexionar sobre qué es lo que entendemos por “lengua”, y qué entendemos por “revitalizar”. Hay muchos grupos que, efectivamente, usan la lengua en el sentido que le da este proyecto, ka:rken. Muchas comunidades se acercan hoy a sus lenguas para recuperar antiguos relatos, o ceremonias, o para usos religiosos. No era (ni es) el caso de los tehuelche. Como hemos demostrado con nuestro trabajo etnográfico, la lengua tehuelche seguía usándose al menos hasta que falleció Dora Manchado, pero cumplía otras funciones. Era una “lengua de cocina” como podríamos decir, que conservaba una fuerte plasticidad, y era también usada como modo de resistencia. Además, a menudo era una llave para el buen humor. No existe ni ha existido jamás una lengua que, debido a su “deterioro” haya perdido su capacidad expresiva. Es una lástima que esto no se haya visto antes, a pesar de que el desplazamiento lingüístico ocupa hace al menos 40 años un lugar central en los estudios antropológicos. Al perseguir, en su afán de “revivir una lengua ancestral”, los usos “tipo karken” del tehuelche, los hablantes fueron dejados de lado, y su lengua se fue perdiendo.

En la página del proyecto ka:rken puede leerse la siguiente sinopsis:

“Ka:rken está conformada por dos situaciones. En la primera se observa un grupo de familias tehuelche que van caminando, cargados con sus pertenencias y acompañados por perros, un grupo de guanacos desplazándose hacia la cordillera baja y una anciana que retrasa al resto del grupo porque no puede seguirles el ritmo. La escena está contextualizada en algún momento anterior a la expansión europea sobre el continente americano y, dado que remite a un momento previo a la incorporación del caballo, las familias tienen un patrón de movilidad menor al que describen los cronistas entre los siglos XVIII y XIX. Las posibilidades de conocer el pasado de los pueblos indígenas incluyen la memoria oral, las crónicas de viajeros, los documentos estatales y la arqueología y, por lo tanto, la reconstrucción de ese pasado siempre es conjetural y se encuentra atravesada por nuestros posicionamientos en el presente. No obstante, a partir de la información mencionada es posible reflexionar acerca de las concepciones de los indígenas sobre su territorio, sus conocimientos sobre el mismo (recorridos, marcas del paisaje y paraderos nombrados diferencialmente), sobre los ciclos de los animales y de los desplazamientos motivados por cuestiones religiosas, políticas, recreativas y alimenticias.

La segunda situación tiene como protagonista a una anciana que relata los orígenes del invierno, iluminada por la cruz del sur que brilla intensamente en el firmamento. El relato de la mujer trata sobre el momento en que Elal —ente que crea el mundo y establece las pautas culturales de los tehuelches, así como el sistema de reglas y prescripciones— castiga a algunos animales a escapar eternamente del invierno y premia a aquellos que confiaron en él con la posibilidad de resistirlo. De este modo, Ka:rken expresa los códigos de conducta y los mandatos sociales, explica los ciclos de la naturaleza, el origen de los alimentos y las imbricaciones entre naturaleza y cultura.” (del sitio del proyecto, consultado el 18 de abril de 2020)

Javier Domingo

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